Más de 200 hooks para que tu contenido frene el dedo de quien scrollea. Completá los datos de tu marca y las fórmulas se escriben solas. Arrancás con 5 por tipo y pedís más cuando quieras.
Movimiento, tu cara, un gesto o un objeto raro en el primer frame. Nada de logos ni intros.
Texto en pantalla grande y corto. Mucha gente mira sin sonido: el hook tiene que funcionar mudo.
Arrancá diciendo el hook, sin "hola, ¿cómo están?". La promesa va primero; el saludo, si querés, después.
Antes de arrancar, mirá el paso a paso: cómo cargar tus datos, filtrar por tipo de hook y copiar los que más te sirvan.
Escribí tu público, tu tema, el problema que resolvés y el resultado que prometés. Cada fórmula de abajo se completa con tus palabras; los huecos que queden en rosa los completás a mano.
Si decís "3 errores", mostrá 3 errores. Un hook que engaña trae vistas y se lleva la confianza.
Es lo que Instagram muestra antes del "más". Tu hook tiene que entrar entero ahí.
Leelo en voz alta. Si no lo dirías en un audio de WhatsApp, reescribilo.
Mismo contenido, distinta primera frase. Mirá cuál retiene más en las estadísticas del reel.
"Hola, soy Laura y hoy les voy a contar…" ya perdió a la mitad.
"Esto te va a cambiar la vida" le sirve a cualquiera, así que no le habla a nadie.
Rotá entre categorías. Tu audiencia detecta el patrón rápido.
Las fórmulas son un punto de partida. El hook que funciona tiene tus palabras y tu tono.
Un buen hook nace de conocer la conversación que tu público ya tiene en la cabeza. Estas preguntas te ayudan a encontrarla:
La respuesta a cualquiera de estas cuatro, dicha con sus palabras, ya es un hook.